Enrique Ortego es un nombre que resuena con fuerza en el ámbito del periodismo deportivo español. Con una carrera que abarca más de cinco décadas, ha sido testigo y protagonista de la evolución del periodismo en un contexto donde el fútbol ha sido su gran pasión. Su reciente experiencia en Relevo, un medio que prometía un enfoque renovado y serio sobre el deporte, ha dejado una huella profunda en su trayectoria. En este artículo, exploraremos su carrera, los desafíos que ha enfrentado y su visión sobre el futuro del periodismo deportivo.
### Un recorrido por la carrera de Enrique Ortego
Nacido en Madrid en 1956, Enrique Ortego comenzó su andadura en el periodismo en los años 70, en un contexto donde la información era transmitida de manera muy diferente a como la conocemos hoy. Su primer trabajo fue en El Imparcial, y desde entonces ha estado en la primera línea de varios de los periódicos más importantes de España, como Marca, ABC, y El País. A lo largo de su carrera, ha tenido la oportunidad de cubrir eventos deportivos de gran relevancia, incluyendo Mundiales y Eurocopas, lo que le ha permitido forjar una red de contactos y una reputación envidiables.
Ortego ha sido un periodista versátil, capaz de adaptarse a los cambios en el medio. Desde la crónica tradicional hasta la incorporación de nuevas tecnologías y formatos, ha sabido mantenerse relevante. Su paso por Relevo fue un intento de dar un giro a la narrativa del periodismo deportivo, alejándose de las informaciones sensacionalistas y enfocándose en el contenido serio y de calidad. Sin embargo, el cierre de este medio ha sido un golpe duro para él y para muchos de sus colegas, quienes habían puesto su alma en un proyecto que prometía ser diferente.
### La experiencia en Relevo y el impacto del cierre
El cierre de Relevo ha dejado a Enrique Ortego y a su equipo en una situación de incertidumbre. Para él, este cierre no es solo un cambio profesional, sino una experiencia emocional que ha marcado su vida. En sus propias palabras, «el cierre ha sido un palo». A pesar de haber vivido situaciones similares en el pasado, como el cierre de El Imparcial, la desilusión por el final de Relevo es palpable. La ilusión y el esfuerzo que él y su equipo pusieron en el proyecto fueron significativos, y su deseo de ver el medio prosperar se vio truncado.
Ortego destaca la dedicación y el compromiso de sus compañeros en Relevo, quienes trabajaron con una concentración y seriedad poco comunes en el periodismo deportivo actual. La redacción se caracterizaba por un ambiente de trabajo silencioso y enfocado, donde cada miembro del equipo se esforzaba por aportar lo mejor de sí mismo. Esta atmósfera de trabajo, combinada con la pasión por el deporte, hizo que el cierre fuera aún más doloroso.
A lo largo de su carrera, Enrique ha aprendido a adaptarse a los cambios en el periodismo. Desde la llegada de internet hasta la explosión de las redes sociales, ha visto cómo la forma de consumir información ha evolucionado. Sin embargo, su amor por la escritura y el periodismo tradicional sigue intacto. A pesar de los desafíos, Ortego se muestra optimista y dispuesto a seguir adelante. «Si paro, me muero», dice, reflejando su inquebrantable pasión por el periodismo.
Enrique Ortego es un ejemplo de resiliencia en un sector que a menudo se enfrenta a la incertidumbre. Su historia es un recordatorio de que, a pesar de los obstáculos, la pasión por el periodismo y el amor por el fútbol pueden ser fuerzas poderosas que impulsan a las personas a seguir adelante. Su legado en el periodismo deportivo español es indiscutible, y su voz seguirá resonando en el mundo del deporte, ya sea a través de nuevos proyectos o de su continua labor como escritor y comentarista.
