El juicio que involucra a la familia del expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol Soley, ha tomado un giro inesperado en la Audiencia Nacional. Las cuentas bancarias en Andorra, donde se presume que la familia ocultó una considerable fortuna, han sido el centro de atención. Durante las audiencias, varios testigos han aportado testimonios que han generado tanto risas como asombro en la sala. Uno de los testigos, Xavier Plana Bassols, reveló que tuvo una cuenta en Andorra, justificando su existencia como parte de una «tradición familiar» que se remonta a hace 40 años en Catalunya. Esta declaración se produjo en el contexto de un préstamo de siete millones de pesetas (aproximadamente 42,000 euros) que recibió de Jordi Pujol Ferrusola, el hijo mayor del expresidente. Plana Bassols afirmó que, tras devolver el préstamo, recibió una cantidad mayor, lo que ha suscitado interrogantes sobre la naturaleza de estas transacciones.
Otro testigo, cuya identidad no ha sido revelada, no pudo explicar un ingreso de seis millones de pesetas (36,000 euros) desde su cuenta en Andorra a la de Pujol Ferrusola. Sin embargo, apuntó a un gestor de fondos, Josep María Pallerola, quien también estaba vinculado a la familia Pujol. Este tipo de testimonios ha llevado a la fiscalía a sostener que los fondos en cuestión pertenecían realmente a Pujol Ferrusola, lo que ha intensificado la acusación de blanqueo de capitales.
Las declaraciones de Montserrat Esteve Puig, otra testigo, han añadido más complejidad al caso. Ella admitió haber abierto una cuenta en la Banca Reig de Andorra, donde Pujol Ferrusola realizó un ingreso significativo. Esteve justificó la transacción como parte de una deuda relacionada con la compra de joyas, aunque no pudo proporcionar documentación que respaldara su versión. La falta de pruebas ha sido un tema recurrente en el juicio, ya que muchos testigos han declarado no tener conocimiento de las transacciones que involucran grandes sumas de dinero.
En un giro interesante, Esteban Urreiztieta, subdirector de un conocido diario, compartió detalles de una entrevista que realizó con Gustavo Shanahan, director de Puerto Rosario, donde Pujol Ferrusola supuestamente obtuvo beneficios significativos. Urreiztieta mencionó que Shanahan le había indicado que el dinero provenía de paraísos fiscales como Suiza, Panamá y Liechtenstein, aunque no presentó pruebas concretas de estas afirmaciones. Este tipo de testimonios ha alimentado la narrativa de que la fortuna de la familia Pujol está vinculada a actividades ilícitas.
El escándalo se intensificó en 2014, cuando se publicó un pantallazo de las cuentas de los hijos de Pujol en Andorra, revelando que habían mantenido fondos sin declarar a Hacienda. Este hecho llevó a la confesión del expresidente sobre su fortuna oculta, lo que ha sido considerado como una prueba de la veracidad de las acusaciones en su contra. La fiscalía sostiene que los fondos en cuestión provienen de comisiones ilegales relacionadas con la adjudicación de obras públicas, lo que ha llevado a la acusación de blanqueo de capitales.
La defensa de la familia Pujol, por su parte, argumenta que el dinero proviene del legado de Florenci Pujol, el padre del expresidente, quien supuestamente acumuló una fortuna legítima. Sin embargo, la acusación ha intentado profundizar en el uso de cuentas corrientes y operaciones que, según ellos, fueron utilizadas por Pujol Ferrusola para blanquear dinero. Carolina Junco, otra testigo, fue interrogada sobre un ingreso de más de 105,000 euros que recibió de Pujol Ferrusola, pero afirmó no tener conocimiento de la transacción, lo que ha generado más dudas sobre la naturaleza de las relaciones financieras de la familia.
El juicio también ha visto la comparecencia de Igor Victorovich Mozgovoy, dueño de una empresa que confirmó haber realizado una transferencia de nueve millones de pesetas a una cuenta de Pujol Ferrusola en Andorra. Mozgovoy declaró que la transferencia fue una devolución de un préstamo relacionado con un proyecto de construcción en el Puerto de Tarragona, lo que ha llevado a la fiscalía a investigar más a fondo las conexiones entre Pujol Ferrusola y las operaciones empresariales en las que estuvo involucrado.
El abogado mexicano Óscar Uribe Chávez, quien fue asesor fiscal de una empresa vinculada a uno de los acusados, también testificó en el juicio. Uribe explicó que una transferencia de 90,000 euros a la esposa de Pujol, Marta Ferrusola, estaba relacionada con un depósito por unos libros, aunque la transacción ha sido cuestionada por su falta de claridad.
A medida que el juicio avanza, las revelaciones y testimonios continúan arrojando luz sobre las complejas redes financieras que rodean a la familia Pujol. La atención del público y de los medios se centra en cómo se desarrollará el caso y qué implicaciones tendrá para la reputación de la familia y para la política catalana en general.
