El Gobierno ha aprobado un real decreto que incorpora de forma permanente cuatro partidos de la Liga F a la quiniela, ampliando por primera vez su alcance más allá del fútbol masculino. Esta decisión, impulsada por el Consejo Superior de Deportes, marca un hito en la financiación y visibilidad del fútbol femenino en España. Los ingresos generados se repartirán entre los 16 clubes de la competición, reconociendo su estatus profesional desde 2022-2023.
¿Por qué se incluye la Liga F en la quiniela de forma permanente?
La inclusión responde a una estrategia estatal para equilibrar la inversión deportiva. Hasta ahora, la recaudación de la quiniela se destinaba exclusivamente a estructuras del fútbol masculino. Con este cambio, se aplica el principio de igualdad material en el reparto de recursos públicos y privados vinculados al deporte.
El real decreto no solo modifica el catálogo de partidos, sino que establece un mecanismo de distribución transparente y vinculante. Esto refuerza la credibilidad institucional y alinea la política deportiva con los objetivos de la Ley del Deporte 2023, que exige equidad en la financiación.
¿Cómo afecta esta medida a la economía del fútbol femenino?
La quiniela genera anualmente más de 300 millones de euros en recaudación. Aunque el porcentaje asignado a la Liga F aún no se ha detallado públicamente, se estima que los 4 partidos aportarán entre 8 y 12 millones de euros al año al conjunto de la competición.
Estos fondos se destinarán a:
- Mejora de salarios mínimos para jugadoras profesionales.
- Inversión en infraestructuras de formación y prevención de lesiones.
- Subvenciones directas a clubes para contratación de personal técnico especializado.
El impacto económico va más allá del presupuesto: la presencia constante en un producto de masiva difusión como la quiniela impulsa el patrocinio privado, la venta de merchandising y el interés mediático.
¿Qué marco legal regula esta incorporación?
La medida se sustenta en tres pilares legales:
- La Ley 39/2022, de Deporte, que obliga a garantizar la igualdad de oportunidades en la financiación pública del deporte.
- El Real Decreto 1036/2023, que regula la gestión de los juegos de azar del Estado y permite la adaptación de los sorteos a nuevas realidades deportivas.
- La Resolución del Consejo Superior de Deportes de 2025, que reconoce la Liga F como competición de interés general y prioridad estratégica.
Además, el Ministerio de Cultura y Deporte deberá rendir cuentas anuales sobre el destino de los fondos, cumpliendo con los estándares de transparencia presupuestaria exigidos por la Ley General Presupuestaria.
¿Qué impacto tiene en la visibilidad y el desarrollo del fútbol femenino?
La quiniela llega a más de 4 millones de jugadores semanales, muchos de ellos fuera del círculo habitual de seguidores del fútbol femenino. Su presencia constante en quioscos, apps y medios genera un efecto de normalización: las jugadoras aparecen al lado de sus homólogos masculinos en boletos, anuncios y resultados.
Esto acelera la legitimación social del deporte femenino y favorece la captación de talento joven. Según datos del CSD, los clubes con mayor exposición mediática en 2025 registraron un +37% en inscripciones de niñas menores de 14 años.
Datos Clave
- La Liga F es competición profesional desde la temporada 2022-2023, tras la aprobación del Estatuto de los Deportistas.
- La quiniela incluyó partidos femeninos de forma puntual desde 1946, pero nunca de forma estructural ni permanente.
- El real decreto entrará en vigor el 1 de junio de 2026, coincidiendo con el inicio de la fase final de la Liga F.
- Los 16 clubes de la Liga F recibirán fondos de forma proporcional al número de partidos jugados y a la asistencia media.
- Esta medida forma parte del Plan Estratégico del Deporte 2026-2030, con un presupuesto global de 1.200 millones de euros para igualdad deportiva.
El cambio no es solo técnico: es un reconocimiento institucional del fútbol femenino como pilar del sistema deportivo español. Su éxito dependerá de la ejecución rigurosa, la rendición de cuentas y la capacidad de articular ingresos con desarrollo sostenible del talento femenino.
