Florentino Pérez busca autorización para vender una mínima parte del Real Madrid. Sería la primera apertura a inversores externos en 124 años. El proyecto requiere aprobación societaria y un referéndum postelectoral. La decisión afecta el modelo de propiedad, el valor patrimonial y la gobernanza del club. Los socios decidirán si mantienen el modelo histórico o inician una nueva etapa financiera.
¿Qué significa vender una mínima parte del Real Madrid?
Florentino Pérez propone una reforma societaria que permita la entrada de capital privado. No se trata de una privatización total, sino de colocar una fracción minoritaria del capital en manos externas. El objetivo declarado es cuantificar el valor real del club mediante una operación de mercado. Esto implicaría una reestructuración legal del Real Madrid Club de Fútbol S.A.D., actualmente controlado al 100 % por sus socios.
El valor del club ya no se mide solo en trofeos
El Real Madrid es el club más valioso del mundo según Forbes (2025), con una valoración estimada en 6.000 millones de euros. Pero esa cifra es teórica. Una venta real de una participación permitiría validarla con datos objetivos: flujo de caja, múltiplos de EBITDA, comparables bursátiles. El proceso exigiría auditorías independientes y una nueva estructura de gobierno con consejo de administración mixto.
¿Por qué Riquelme califica la propuesta como privatización?
Enrique Riquelme considera que cualquier apertura a inversores externos rompe el modelo asociativo fundacional. Para él, el Real Madrid no es una empresa cotizada, sino una institución con identidad colectiva. Su crítica no es técnica, sino ideológica: la propiedad compartida define la esencia del club. La entrada de accionistas con fines de rentabilidad podría desplazar prioridades sociales y deportivas.
El marco legal actual limita la transferencia de control
La Ley del Deporte (Ley 10/1990) y los Estatutos del Real Madrid exigen que el club se mantenga bajo control societario. Cualquier modificación requiere una reforma estatutaria aprobada por dos tercios de los socios en asamblea extraordinaria. Además, la CNMV podría intervenir si la operación implica emisión de valores negociables. El proyecto de Pérez debe superar ambas barreras: la interna y la regulatoria.
¿Qué impacto económico tendría para los socios?
La entrada de capital externo podría financiar infraestructuras, reducir deuda y acelerar inversiones en cantera y tecnología. Pero también implica riesgos: dilución del poder decisorio, presión por resultados financieros a corto plazo y posibles cambios en la política de fichajes. Los socios no recibirían dividendos directos, pero sí podrían beneficiarse de una mayor liquidez en sus derechos de propiedad.
El contexto económico actual impulsa la decisión
El fútbol español enfrenta una crisis de sostenibilidad financiera. El 72 % de los clubes de Primera y Segunda División registraron pérdidas en 2025 (Informe LALIGA). El Real Madrid, aunque solvente, necesita capital para competir con estructuras como el Manchester City o el PSG, que operan con fondos soberanos y privados. La propuesta de Pérez responde a una necesidad estratégica, no solo a una ambición financiera.
¿Qué dicen los datos clave sobre esta propuesta?
- La propuesta lleva dos años en desarrollo, pero no ha tenido avances públicos desde diciembre de 2025.
- Requiere aprobación de dos tercios de los socios, no solo mayoría simple.
- El Real Madrid tiene más de 92.000 socios, el mayor número de Europa.
- La valoración del club supera los 6.000 millones de euros, pero carece de precio de mercado verificado.
- La reforma estatutaria podría entrar en vigor antes de 2027, si se aprueba en la asamblea postelectoral.
Estas elecciones no son solo sobre liderazgo. Son una encrucijada institucional. El modelo asociativo ha resistido guerras, dictaduras y crisis económicas. Ahora se enfrenta a la presión del capital global. La decisión de los socios definirá si el Real Madrid sigue siendo un club de socios o se convierte en una marca con accionistas. El precedente afectará al fútbol español entero. La reforma societaria no es un ajuste técnico: es una redefinición de identidad.
