Recientemente, se ha dado a conocer un informe pericial que concluye que Koldo García Izaguirre, exasesor del exministro José Luis Ábalos, es el autor de unas notas sobre obras públicas que han sido objeto de controversia. Este análisis se centra en la escritura de García, la cual fue comparada con documentos aportados por Víctor de Aldama, un comisionista que ha denunciado presuntos amaños en la adjudicación de obras del Ministerio de Transportes.
La pericia caligráfica, que se extiende a lo largo de 57 páginas, fue realizada con el objetivo de determinar si la letra en los documentos de Aldama coincide con la de García. La conclusión del perito es clara: la escritura es la misma. Este hallazgo se basa en un estudio grafonómico que analiza los gestos y movimientos de la mano al escribir, lo que permite identificar patrones únicos en la caligrafía de una persona.
El informe sostiene que existen múltiples similitudes entre las grafías de ambos documentos, incluyendo la inclinación, forma y torsiones de las letras. Estos detalles son considerados cruciales, ya que son difíciles de imitar y suelen ser automáticos, lo que refuerza la autenticidad de la conclusión del perito.
Sin embargo, la defensa de Koldo García ha cuestionado la validez de esta prueba. Fuentes cercanas a él argumentan que se trata de un análisis basado en un pantallazo de un WhatsApp, lo que pone en duda la integridad del contenido. Además, señalan que el documento con las inscripciones manuscritas de Aldama incluye información que nunca ocurrió, lo que sugiere que las contrataciones mencionadas no son reales.
La defensa también destaca que, tras varias operaciones en su brazo, es improbable que García pueda escribir de la misma manera que lo hacía años atrás. Este argumento busca deslegitimar la pericia caligráfica, sugiriendo que la comparación entre las escrituras no tiene sentido si los hechos que se alegan nunca sucedieron.
El contexto de este caso es relevante, ya que se enmarca en un periodo de creciente escrutinio sobre la gestión de obras públicas en España. Las acusaciones de corrupción y amaños en la adjudicación de contratos han sido un tema recurrente en la política española, lo que añade un nivel de complejidad a la situación de García. La investigación sobre las anotaciones de Aldama se centra en la existencia de comisiones que podrían haber llegado a manos de funcionarios del ministerio, lo que, de ser cierto, implicaría serias irregularidades.
El informe pericial, aunque detallado y exhaustivo, no es el único elemento que se debe considerar en este caso. La interpretación de la validez de la prueba caligráfica dependerá de la capacidad de la defensa para demostrar que las circunstancias en torno a la escritura de García han cambiado significativamente. La discusión sobre la autenticidad de los documentos y la credibilidad de las acusaciones de Aldama seguirá siendo un punto focal en el desarrollo de este caso.
En resumen, el análisis caligráfico ha aportado una nueva dimensión al caso Koldo García, pero también ha abierto un debate sobre la fiabilidad de las pruebas en situaciones donde la memoria y la capacidad física del acusado pueden haber cambiado. La resolución de este asunto no solo afectará a García, sino que también podría tener implicaciones más amplias para la percepción pública de la transparencia y la ética en la gestión de obras públicas en España.