En Francia, la reciente propuesta de ley que busca prohibir el uso del hiyab en competiciones deportivas ha generado un intenso debate sobre la laicidad y la libertad religiosa. Esta medida, impulsada por el gobierno centroderechista, se presenta en un contexto de creciente presión electoral por parte de la extrema derecha, lo que ha llevado a muchos a cuestionar sus implicaciones sobre la diversidad y la inclusión en el deporte.
Sylvie Eberena, una pesista musulmana de 44 años, se encuentra en el centro de esta controversia. A pesar de haber logrado ser campeona de Francia en su categoría amateur, Eberena se enfrenta a la posibilidad de no poder competir debido a la nueva legislación que busca prohibir el velo en todas las competiciones deportivas. «Cada vez intentan limitar un poco más nuestras libertades», expresa Eberena, quien ha dedicado su vida al deporte desde que lo descubrió a los 40 años.
La laicidad en Francia, un principio que busca separar la religión del Estado, ha sido interpretada de diversas maneras a lo largo de los años. Actualmente, los funcionarios, profesores y deportistas que representan a Francia no pueden llevar símbolos religiosos visibles, lo que incluye el hiyab. Hasta ahora, cada federación deportiva tenía la libertad de decidir si permitía o no el uso del velo, pero la nueva ley busca unificar esta normativa.
Los defensores de la ley argumentan que esta medida es necesaria para promover la laicidad y combatir el extremismo religioso. Sin embargo, muchos críticos la ven como una forma de discriminación hacia las mujeres musulmanas. La propuesta de ley ya ha sido aprobada en el Senado y se espera que sea votada en la Asamblea Nacional, lo que ha generado un clima de incertidumbre entre las deportistas que usan el hiyab.
El debate ha atraído la atención de figuras destacadas del deporte, como el campeón olímpico de judo, Teddy Riner, quien ha criticado la ley, sugiriendo que Francia debería centrarse en la igualdad en lugar de atacar a una religión específica. Por otro lado, el ministro del Interior, Bruno Retailleau, ha defendido la ley, argumentando que el velo es un símbolo de sumisión.
La situación se complica aún más con testimonios de deportistas que han experimentado la discriminación en sus clubes. Samia Bouljedri, una joven futbolista, relata cómo fue forzada a dejar de jugar al fútbol tras decidir cubrirse el cabello. «Que acabaran con mi felicidad así, por un trozo de tela, me entristeció mucho», confiesa.
La laicidad en Francia tiene sus raíces en una ley de 1905, que buscaba proteger la libertad de conciencia y garantizar la neutralidad del Estado frente a la religión. Sin embargo, en los últimos años, este principio ha sido utilizado en contra de los musulmanes, especialmente en un contexto de lucha antiterrorista. La jurista Rim-Sarah Alouane señala que la laicidad debería proteger la libertad religiosa, pero en la práctica ha sido instrumentalizada para controlar la visibilidad de la religión en el espacio público.
La ministra de Deportes, Marie Barsacq, ha advertido sobre la confusión entre el uso del velo y la radicalización, mientras que su colega de Justicia, Gérald Darmanin, ha afirmado que no defender el laicismo podría fortalecer a la ultraderecha. Esta tensión refleja la complejidad del debate sobre la identidad nacional y la diversidad cultural en Francia.
El caso de Eberena y otros deportistas que enfrentan restricciones por su fe pone de manifiesto la necesidad de un diálogo más inclusivo sobre la laicidad y la libertad religiosa en el deporte. La comunidad deportiva se encuentra en un punto crítico, donde la búsqueda de la neutralidad y la inclusión debe ser equilibrada con el respeto a las creencias individuales. A medida que se aproxima la votación en la Asamblea Nacional, el futuro de muchas deportistas musulmanas en Francia pende de un hilo, lo que plantea preguntas fundamentales sobre la identidad y la diversidad en el deporte francés.