El Fondo de Reserva de las Pensiones, conocido popularmente como la ‘hucha de pensiones’, ha alcanzado un nuevo hito al superar los 10.000 millones de euros, una cifra que no se veía desde 2017. Este incremento se debe en gran parte a las aportaciones realizadas a través del mecanismo de equidad intergeneracional, que ha sido implementado para hacer frente a los desafíos que presenta el envejecimiento de la población y la jubilación de la generación del ‘baby boom’.
El mecanismo de equidad intergeneracional, que se ha incrementado a un 0,8% en 2025, es un componente clave en la estrategia del Gobierno para asegurar la sostenibilidad del sistema de pensiones. Este mecanismo permite que tanto trabajadores como autónomos contribuyan a un fondo que, aunque no se puede utilizar hasta 2033, está destinado a ayudar a financiar las pensiones futuras.
Sin embargo, es importante destacar que, aunque el capital acumulado en la ‘hucha’ ha crecido, este dinero no se considera en el cálculo de las pensiones futuras de los trabajadores. Esto significa que, a pesar de que las aportaciones están destinadas a fortalecer el fondo, no incrementan la base reguladora de las pensiones individuales. Esta situación ha generado un debate sobre la efectividad del sistema y su capacidad para cubrir el creciente gasto en pensiones.
A pesar del aumento en el fondo, el sistema de pensiones enfrenta un déficit significativo. Las cotizaciones ordinarias de los trabajadores y empleadores no son suficientes para cubrir el gasto en pensiones, lo que ha llevado a un incremento en las transferencias del Presupuesto General del Estado. En 2024, se prevé que estas transferencias alcancen los 48.200 millones de euros, lo que representa más del 3% del PIB.
En los primeros meses de 2025, la recaudación de cotizaciones ha mostrado un crecimiento del 7%, alcanzando 28.871 millones de euros. De esta cantidad, 679 millones provienen del mecanismo de equidad intergeneracional, lo que representa un aumento del 25% en comparación con el año anterior. Este crecimiento es alentador, pero aún no es suficiente para abordar el déficit estructural del sistema.
La situación se complica aún más al considerar que el gasto en pensiones está destinado a aumentar en los próximos años, a medida que más miembros de la generación del ‘baby boom’ se jubilan. La última nómina de pensiones, abonada en marzo, ascendió a casi 13.500 millones de euros, lo que pone de relieve la presión financiera que enfrenta el sistema. Con el capital acumulado en el Fondo de Reserva, que se espera que alcance los 14.000 millones de euros a finales de 2025, apenas se podría cubrir un mes de pagos de pensiones.
El Gobierno ha proyectado que para el final de la legislatura en 2027, la ‘hucha’ podría contener alrededor de 25.000 millones de euros, lo que aún sería insuficiente para cubrir dos meses de pagos de pensiones. Esta realidad plantea interrogantes sobre la viabilidad a largo plazo del sistema de pensiones y la necesidad de reformas estructurales que aseguren su sostenibilidad.
En conclusión, aunque el aumento en la ‘hucha de pensiones’ es un desarrollo positivo, la realidad del sistema de pensiones en España sigue siendo compleja. La dependencia de las transferencias del Estado y el déficit estructural del sistema requieren atención urgente. A medida que la población envejece y el número de jubilados aumenta, se hace cada vez más evidente la necesidad de un enfoque integral que aborde tanto la financiación como la estructura del sistema de pensiones en el país.