La reciente reunión entre el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, y su homólogo estadounidense, Howard Lutnick, ha puesto de manifiesto la necesidad de un cambio en la relación comercial entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos. Durante este encuentro, que se llevó a cabo el pasado viernes, Sefcovic destacó que la relación actual necesita un «nuevo enfoque» y que la UE está dispuesta a entablar negociaciones significativas, pero también a defender sus intereses ante las medidas impuestas por EE. UU.
La conversación se produjo en un contexto de creciente tensión comercial, tras el anuncio de nuevos aranceles del 20% a las importaciones de la UE por parte del presidente estadounidense, Donald Trump. Sefcovic calificó los aranceles como «perjudiciales e injustificados», subrayando la urgencia de encontrar un terreno común que beneficie a ambas partes. Este intercambio, que duró aproximadamente dos horas, fue descrito como «franco» y permitió a los representantes europeos expresar sus preocupaciones sobre las políticas comerciales de EE. UU.
La UE ha estado preparando una respuesta a la guerra comercial iniciada por Washington, que incluye la imposición de aranceles adicionales a productos estadounidenses. Se espera que la primera fase de esta respuesta se active el 15 de abril, con la aplicación de aranceles sobre productos que ya habían sido identificados en la guerra comercial de 2018, valorados en unos 8.000 millones de euros. Un mes después, se implementarán aranceles sobre el resto de la lista, que podría incluir productos valorados en 26.000 millones de euros.
Además de las medidas arancelarias, la UE está considerando un conjunto de acciones que no solo protejan sus intereses, sino que también impacten negativamente a EE. UU. en el ámbito comercial. Esto incluye la posibilidad de activar un nuevo instrumento anticoerción, diseñado para responder a amenazas económicas de terceros países. La Comisión Europea ha dejado claro que todas las opciones están sobre la mesa, lo que indica una postura firme ante las agresiones comerciales de EE. UU.
La situación se complica aún más con la reciente decisión de China de imponer aranceles de represalia del 34% a las importaciones estadounidenses, lo que añade un nuevo nivel de tensión en el panorama comercial global. Este movimiento de China podría influir en la estrategia de la UE, ya que ambas regiones buscan equilibrar sus relaciones comerciales con EE. UU. y minimizar el impacto de las políticas proteccionistas.
En este contexto, la UE también está buscando fortalecer sus relaciones comerciales con otros socios globales. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, han estado trabajando en la expansión de la cooperación comercial con países de Asia Central y otras regiones. Este enfoque diplomático busca diversificar las relaciones comerciales de la UE y reducir la dependencia de EE. UU.
La próxima reunión de los ministros de Comercio de la UE, programada para el lunes en Luxemburgo, será crucial para discutir la respuesta europea a las políticas comerciales de EE. UU. y coordinar acciones que puedan mitigar el impacto de los aranceles impuestos por Trump. La UE está decidida a mantener una postura unida y firme en la defensa de sus intereses comerciales, mientras busca un diálogo constructivo con EE. UU.
La guerra comercial entre EE. UU. y la UE ha afectado a aproximadamente el 70% de las exportaciones europeas al mercado estadounidense, lo que representa un valor estimado de 370.000 millones de euros. Esta situación ha llevado a muchas empresas europeas a revisar sus estrategias comerciales y a prepararse para un entorno de negocios más desafiante.
En resumen, la reunión entre la UE y EE. UU. ha puesto de relieve la necesidad de un nuevo enfoque en sus relaciones comerciales, en un momento en que las tensiones globales están en aumento. La UE está dispuesta a negociar, pero también a defender sus intereses, lo que podría dar lugar a un periodo de incertidumbre en el comercio internacional.