Las mejores películas LGBT de todos los tiempos

Hay una razón por la que el tema de “la representación importa” ha sido un grito de guerra para la comunidad LGBTQ: Desde libros, películas y televisión, las historias que consumimos tienen el poder de moldear la forma en que vemos a los demás y a nosotros mismos. Así que cuando llega una película que logra realmente atrapar la experiencia homosexual, bueno, basta con decir que nosotros como comunidad nos aferramos a nuestros favoritos.

Aquí están 10 de las películas LGBTQ más queridas de todos los tiempos, que van desde lo romantico y tranquilo hasta lo político e innovador.

10) Weekend (2011)

Esta película poco conocida,  involucra a dos hombres gays, que se encuentran en un bar, se despiertan en la cama a la mañana siguiente y comienzan una conversación que inesperadamente se vuelve muy profunda. Algunos aspectos involucran la homosexualidad, pero esta no es una “película gay”. La mayoría de la gente puede identificarse con Russell y Glen.

Eso se debe a que algunos de nosotros somos más abiertos y otros más reservados. Algunos de nosotros confiamos fácilmente, y otros más lentamente. Algunos de nosotros tenemos sentimientos sexuales que no están abiertos a discusión. Algunos fingimos ser quienes creemos que “deberíamos” ser, y lo hacemos tan bien que ni siquiera los amigos íntimos saben quiénes somos realmente.

9) Una Mujer Fantástica

El director chileno Sebastián Lelio celebra la resistencia de una mujer sospechosa de haber cometido un asesinato. Una Mujer Fantástica es, en última instancia, una batalla sobre el punto de vista y quién tiene el control de la misma. La familia de Orlando (el difunto y novio de Marina) se ve sumida en el caos porque la vida para ellos deja de ser exactamente como siempre fue. Cuando conocen a Marina (Daniela Vega), literalmente no pueden creer lo que ven sus ojos. El hombre, padre de familia ejemplar, tuvo una relación con una mujer trans.

8) Las Horas / The Hours (2002)

Esta película entrelaza meticulosamente un solo día en la vida de tres mujeres de diferentes épocas, cada una de las cuales se asfixia por una depresión innombrable. La película también es una especie de “concurso de cocina” entre tres actrices importantes: Meryl Streep interpreta a una editora literaria en 2001 Nueva York, Julianne Moore es una ama de casa suicida en 1951 en Los Ángeles, y Nicole Kidman – con una nariz protésica – se convierte en la autora de la vida real Virginia Woolf en 1923 en Inglaterra. Debajo de todo esto hay una sutil línea de rareza que conecta a cada una de las mujeres, una línea que examina silenciosamente la sexualidad en desacuerdo con sus respectivas sociedades heterosexuales.

7) Los Chicos No Lloran / Boys Don’t Cry (1999)

Una de las muchas virtudes de “Los Chicos No Lloran”,  es que nunca proporciona la fastidiosa frase, “Soy un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer”. Su lema en cambio podría ser, “Las chicas sólo quieren divertirse”. Teena Brandon (Hilary Swank) no se considera un caso de estudio sexual; nada en su pasado le ha dado ese vocabulario. Es una chica solitaria que preferiría ser un chico, y un día se corta el pelo, se mete un calcetín en la parte delantera de sus vaqueros y entra en un bar para probar suerte.

6) Los Chicos están Bien / The Kids Are All Right (2010)

Esta inteligente comedia sobre una pareja de lesbianas, sus hijos y el donante de esperma que los engendró, es un cálido e ingenioso estudio de la familia postmoderna.

Annette Bening y Julianne Moore interpretan a Nic y Jules, una pareja gay culta de Los Ángeles, que en los 90 se hicieron la inseminación artificial para crear una familia. La casa de la familia es feliz pero, sin que las dos madres se den cuenta, la inminente partida de su hija hacia la universidad ha provocado una crisis inminente.

5) Todo Sobre mi Madre (1999)

“Todo sobre mi madre” es una de las mejores películas del director español Pedro Almodovar, cuyas películas presentan una sensibilidad en el estilo visual de una película lacrimógena de la década de 1950. Esta película es sincera y sentida; aunque dos de sus personajes son prostitutas travestis, una es una monja embarazada y dos más están luchando contra las lesbianas, esta es una película que paradójicamente expresa los valores familiares.

4) Regreso a la Montaña / Brokeback Mountain (2005)

La adaptación de Ang Lee del cuento corto de Annie Proulx es una de las raras películas que es desgarradora desde el principio al contar la saga de un amor prohibido entre los vaqueros Jack (Jake Gyllenhaal) y Ennis (Heath Ledger) y las mentiras públicas y las vidas que siguen llevando mientras se anhelan el uno al otro.

3) Milk (2008)

Escrita por Dustin Lance Black y dirigida por Gus Van Sant, es la primera gran película que mira los derechos civiles desde la perspectiva del movimiento gay. El tema, por supuesto, es el difunto y carismático activista gay y político de San Francisco de los años 70, Harvey Milk, interpretado con extraordinaria profundidad y sabiduría por Sean Penn. Milk se resiste a las identificaciones con etiquetas: Sí, es una película biográfica, una historia de amor, una película de derechos civiles y un agudo comentario político y social. Pero trasciende cualquier género como un documento muy humano que toca en primer lugar la necesidad de dar esperanza a la gente.

2) Tangerine (2015)

Sean Baker, conocido por el Proyecto Florida de 2017, hizo esta película sobre una trabajadora sexual transgénero usando tres smartphones iPhone 5S. Mya Taylor da una actuación que define su carrera como la protagonista Alexandra. Taylor, una mujer trans, pone un alto la tendencia de los actores no transgéneros a ser elegidos en papeles como el de Alexandra. La película es divertidísima, cruda y sin tapujos.

1) Carol (2015)

Este drama basado en el libro del mismo nombre, tuvo la suerte de ser dirigido por el maestro del cine Todd Haynes y de contar con las siempre poderosas actuaciones de Cate Blanchett y Rooney Mara. Ambientado en la década de 1950, nos relata la historia de dos mujeres bailando alrededor de un romance prohibido que se siente tan revolucionario hoy  en día como lo hubiera sido su pareja protagonista en su época. Haynes toma una de las principales ideas de la película, que se puede mirar a alguien del otro lado de la habitación y enamorarse, y la fundamenta en una realidad dura y apropiada a la época. Pero a pesar del dolor, la película se despliega con una abstracción tan bella que, al igual que sus personajes, te has enamorado antes de darte cuenta.

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