La proyección internacional de España se encuentra en un momento crítico, marcado por tensiones internas y desafíos globales. Un reciente estudio del Real Instituto Elcano ha puesto de manifiesto las dificultades que enfrenta el país en su camino hacia una mayor influencia en el ámbito internacional. Ignacio Molina, investigador principal del instituto, ha compartido sus perspectivas sobre los retos que España deberá superar para mejorar su posición en el mundo en 2026.
La polarización política interna y la negativa a aumentar el gasto en defensa son dos de los principales obstáculos que limitan la capacidad de España para proyectarse en el exterior. A pesar de que las cifras económicas del país son positivas, las desavenencias políticas han generado un clima de desconfianza que afecta la imagen de España en el ámbito internacional. Según Molina, la polarización política ha llevado a que los dos principales partidos, que en teoría comparten una visión europeísta, se enfrenten en cuestiones que deberían ser motivo de consenso.
### La Influencia de la Política Interna en la Proyección Internacional
El estudio del Real Instituto Elcano destaca que la política interna de España tiene un impacto directo en su capacidad para influir en el ámbito internacional. La falta de un pacto de Estado en materia de política exterior es vista como una desgracia para el país, ya que limita su capacidad de respuesta ante los desafíos globales. Molina señala que, a pesar de que España es uno de los pocos países donde los principales partidos son europeístas, la falta de unidad en el ámbito interno ha llevado a una pérdida de centralidad en la Unión Europea.
Uno de los factores que ha contribuido a esta pérdida de influencia es la guerra en Ucrania, que ha desplazado el eje de atención de la UE hacia el Este. Esto, combinado con la resistencia a aumentar el gasto en defensa, ha debilitado la posición de España en el contexto europeo. Molina argumenta que, si el país se niega a invertir en defensa y se encuentra alejado de los principales focos de tensión, es difícil sostener que su posición internacional haya mejorado.
Además, la situación política interna ha llevado a un agotamiento del Gobierno, lo que ha generado un contexto de incertidumbre. La comparación con otros líderes europeos, como Macron, pone de relieve que la influencia de Sánchez ha disminuido en comparación con años anteriores, cuando España era vista como un referente en la política europea. Esta falta de liderazgo ha contribuido a que España no logre aprovechar su potencial en el ámbito internacional.
### Oportunidades en América Latina y la Cumbre Iberoamericana
A pesar de los desafíos, el estudio también identifica oportunidades para España, especialmente en su relación con América Latina. La próxima Cumbre Iberoamericana, que se celebrará en noviembre en Madrid, representa una oportunidad para revitalizar las relaciones con países de la región. Molina destaca que, aunque España ha visto reducido su margen de influencia en América Latina, aún tiene la posibilidad de jugar un papel importante si sabe aprovechar las cartas que tiene en la mano.
Sin embargo, la situación es delicada, ya que algunos gobiernos en América Latina están alineándose con la política de Trump, lo que podría colocar a España en una posición incómoda. La presencia de mandatarios en la cumbre será un termómetro para medir si España logra recuperar su influencia en la región. La capacidad de España para establecer relaciones sólidas con países como Argentina y México será crucial para su proyección internacional.
La polarización política interna y la falta de un enfoque cohesionado en política exterior son factores que España deberá abordar si quiere mejorar su posición en el mundo. La Cumbre Iberoamericana podría ser una plataforma para demostrar que España está dispuesta a asumir un papel activo en la política internacional, pero esto requerirá un esfuerzo concertado y una voluntad de superar las divisiones internas.
En resumen, España se enfrenta a un panorama complejo en el ámbito internacional, donde la política interna y las tensiones globales juegan un papel fundamental en su proyección. La capacidad de España para adaptarse a estos desafíos y aprovechar las oportunidades que se presenten será clave para su futuro en el escenario mundial.
