Carmen Romero, sindicalista de UGT, exdiputada y eurodiputada, impulsa la participación ciudadana en las elecciones andaluzas del 17M. A sus 80 años, rechaza la nostalgia y defiende una Andalucía activa, tecnológicamente integrada y políticamente comprometida. Su apoyo a María Jesús Montero responde a una apuesta por la modernización real, no retórica.
¿Por qué Carmen Romero se involucra en la campaña del PSOE en Andalucía?
Romero participa por convicción estratégica, no por mera lealtad partidaria. Lleva décadas construyendo democracia participativa, y ve en las elecciones andaluzas una oportunidad para revertir la desafección electoral. La abstención no es neutral: es un riesgo para los derechos sociales y la cohesión territorial.
Su presencia en actos en Sevilla, San Vicente y otras localidades responde a una doble urgencia: frenar el avance de la ultraderecha y reactivar la confianza en la política transformadora. No se trata de movilizar a los militantes, sino de convocar a quienes ya no creen que su voto cambie algo.
¿Qué desafíos identifica Romero para Andalucía en 2026?
Andalucía enfrenta una paradoja: es receptora de fondos Next Generation EU, pero su aplicación sigue siendo fragmentada y poco transformadora. Romero denuncia que muchos programas se reducen a cursillos superficiales, sin vinculación con la IA, la transición verde o la reindustrialización real.
La brecha tecnológica no es técnica: es política
La inteligencia artificial no es un lujo. Es una herramienta para reducir desigualdades si se regula con criterio. Romero exige que los fondos europeos financien infraestructura digital pública, formación dual en sectores estratégicos y cooperativas tecnológicas andaluzas.
El desequilibrio territorial persiste
A pesar de los avances, persisten brechas entre costa y interior, entre ciudades y zonas rurales. La inversión en banda ancha, transporte sostenible y sanidad digital sigue siendo desigual. Romero insiste: no basta con anunciar proyectos. Hay que medir su impacto en empleo cualificado y retención de talento joven.
¿Cómo valora la figura de María Jesús Montero?
Romero no elogia a Montero por su pasado, sino por su perfil de gestión integral. Destaca su experiencia como ministra de Hacienda, su conocimiento de los mecanismos europeos y su capacidad para articular políticas transversales.
Montero representa una nueva generación de liderazgo andaluz
No se limita a la administración regional. Tiene experiencia en finanzas públicas, cooperación internacional y gobernanza multilateral. Eso permite pensar Andalucía desde una escala europea, no solo autonómica.
Su reto inmediato: convertir fondos en transformación
Los 12.000 millones de euros de fondos europeos para Andalucía deben priorizar proyectos con retorno social medible: vivienda asequible, energía renovable comunitaria, y formación en competencias digitales avanzadas.
¿Qué dice Romero sobre la resistencia interna al liderazgo de Pedro Sánchez?
Romero reconoce tensiones generacionales dentro del PSOE, pero las sitúa en un marco de evolución democrática. No niega las diferencias, pero subraya que el reto no es defender figuras, sino consolidar un proyecto: la justicia social, la soberanía tecnológica y la igualdad real.
El PSOE debe reinventar su narrativa, no su ética
La crítica a Sánchez no es un rechazo al progresismo, sino una demanda de coherencia entre discurso y acción. Romero apuesta por un partido que escuche a los municipios, a los sindicatos y a los movimientos sociales sin perder su rumbo estratégico.
Datos Clave
- Carmen Romero tiene 80 años y sigue activa como referente político y sindical.
- Andalucía recibirá más de 12.000 millones de euros en fondos Next Generation EU hasta 2027.
- La abstención en las últimas elecciones andaluzas superó el 45 %, según el INE.
- El 72 % de las pymes andaluzas no usa herramientas de IA en sus procesos productivos (INE, 2025).
- La tasa de desempleo juvenil en Andalucía sigue siendo la más alta de España: 38,4 % (EPA, Q1 2026).
El contexto actual exige liderazgo con memoria histórica y mirada futurista. Romero no representa el pasado del PSOE: representa su capacidad de adaptación sin traicionar sus principios. Su mensaje es claro: la estabilidad no se construye con inmovilidad, sino con reformas audaces, financiadas con responsabilidad y ejecutadas con transparencia. La tecnología no sustituye la política: la exige con más rigor. Y Andalucía no puede esperar más.
