En el contexto político chileno, las elecciones del 14 de diciembre de 2025 se perfilan como un momento crucial que podría redefinir el futuro del país. La segunda vuelta enfrentará a Jeannette Jara, exministra de Trabajo y candidata del Partido Comunista, contra José Antonio Kast, representante de la ultraderecha y líder del Partido Republicano. Este escenario no solo refleja la polarización política en Chile, sino que también evoca recuerdos de un pasado reciente marcado por la dictadura de Augusto Pinochet y las luchas por la democracia.
La primera vuelta, celebrada el pasado 17 de noviembre, dejó a Jara con un 26,85% de los votos y a Kast con un 23,93%. Aunque ambos candidatos lograron pasar a la segunda ronda, la diferencia en sus trayectorias y propuestas es notable. Jara, quien intentó distanciarse de su partido y del actual gobierno de Gabriel Boric, no logró captar el apoyo esperado de la centroizquierda, lo que ha generado dudas sobre su capacidad para atraer a votantes indecisos en la segunda vuelta. Por otro lado, Kast ha capitalizado el descontento social y la percepción de inseguridad que afecta a la población chilena, lo que le ha permitido consolidar su base de apoyo.
### La figura de Jeannette Jara y su desafío electoral
Jeannette Jara, quien fue parte del gabinete de Gabriel Boric, se enfrenta a un reto significativo en su camino hacia la presidencia. A pesar de su experiencia política, su campaña ha estado marcada por la dificultad de conectar con un electorado que ha mostrado desconfianza hacia la izquierda. La exministra ha intentado posicionarse como una alternativa viable, pero su falta de apoyo en la primera vuelta ha puesto en evidencia las divisiones dentro de la coalición de centroizquierda.
Uno de los factores que ha influido en su desempeño es la percepción de la gestión de Boric, que, a pesar de contar con un 33% de aprobación, no ha logrado traducirse en un respaldo sólido hacia Jara. Los votantes de la Democracia Cristiana, un partido tradicional en la política chilena, no se sintieron motivados a respaldar a la candidata, lo que ha llevado a cuestionamientos sobre su capacidad para unir a la izquierda en un momento tan crítico.
Además, la estrategia de Jara de distanciarse de su partido y del gobierno actual ha sido vista como un intento de evitar la asociación con las críticas que enfrenta la administración de Boric. Sin embargo, esta táctica no ha dado los resultados esperados, y muchos analistas se preguntan si podrá revertir esta tendencia en la segunda vuelta.
### José Antonio Kast y el auge de la ultraderecha
Por otro lado, José Antonio Kast ha sabido aprovechar el clima de inseguridad y descontento social que se ha intensificado en Chile en los últimos años. Su discurso, centrado en la necesidad de una «mano dura» contra el crimen y la inmigración, ha resonado con un sector de la población que se siente amenazado por la violencia y la delincuencia. Durante el primer semestre de 2025, Chile registró un aumento en los asesinatos, lo que ha alimentado el miedo y la percepción de inseguridad entre los ciudadanos.
Kast ha capitalizado este sentimiento, proponiendo políticas más estrictas en materia de seguridad y un enfoque represivo hacia la inmigración, especialmente en relación con la comunidad venezolana. Esta retórica ha encontrado eco en un electorado que busca respuestas rápidas y efectivas a sus preocupaciones, lo que ha permitido a Kast consolidar su posición como un candidato fuerte en la contienda electoral.
Además, su conexión con movimientos de ultraderecha en la región y su relación con figuras como Javier Milei en Argentina y Donald Trump en Estados Unidos han reforzado su imagen como un líder que representa un cambio radical en la política chilena. Kast ha logrado posicionarse como un candidato que desafía el status quo, apelando a un electorado cansado de las promesas incumplidas de la política tradicional.
### La inseguridad como eje central de la campaña
Uno de los temas más relevantes en esta contienda electoral es la inseguridad. Desde 2009, las elecciones en Chile han estado marcadas por la creciente preocupación de la población ante la desigualdad y la violencia. Sin embargo, en esta ocasión, la inseguridad ha tomado un protagonismo sin precedentes. Los datos indican que, aunque los asesinatos han disminuido en comparación con años anteriores, la percepción de inseguridad sigue siendo alta, lo que ha llevado a los ciudadanos a buscar soluciones inmediatas.
Kast ha sabido capitalizar esta situación, presentándose como el candidato que puede devolver la seguridad a las calles chilenas. Su propuesta de aumentar la presencia policial y adoptar medidas más severas contra el crimen ha resonado con un electorado que se siente vulnerable. Esta estrategia ha sido efectiva, ya que muchos votantes consideran que la izquierda no ha logrado abordar adecuadamente el problema de la inseguridad.
### Contexto histórico y político
El contexto histórico de Chile también juega un papel crucial en esta elección. La sombra de la dictadura de Pinochet y el plebiscito de 1988, que marcó el fin de su régimen, sigue presente en la memoria colectiva del país. La posibilidad de que un candidato de la ultraderecha como Kast llegue a la presidencia ha generado temores entre sectores que vivieron en carne propia las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.
Kast, quien fue parte de la campaña del «Sí» en 1988, ha intentado distanciarse de su pasado, pero su retórica y propuestas han despertado inquietudes sobre un posible regreso a políticas autoritarias. La polarización que se vive en la actualidad refleja las tensiones entre quienes buscan avanzar hacia una sociedad más inclusiva y aquellos que anhelan un retorno a un orden más conservador.
### La influencia de los movimientos sociales
Los movimientos sociales también han tenido un impacto significativo en esta elección. Desde el estallido social de 2019, que demandó cambios estructurales en la sociedad chilena, la política ha estado marcada por la presión de diversos grupos que buscan visibilizar sus demandas. Sin embargo, la respuesta de los partidos tradicionales ha sido insuficiente para canalizar este descontento, lo que ha llevado a un aumento en la popularidad de candidatos como Kast, que prometen un cambio radical.
La falta de una respuesta efectiva a las demandas sociales ha dejado un vacío que la ultraderecha ha sabido aprovechar. La polarización entre la izquierda y la derecha se ha intensificado, y la elección del 14 de diciembre se presenta como un punto de inflexión que podría definir el rumbo de Chile en los próximos años. La capacidad de Jara para atraer a los votantes indecisos y la habilidad de Kast para mantener su base de apoyo serán determinantes en esta contienda electoral.
