La reciente destitución de Francisco Salazar, ex dirigente socialista y secretario general de Coordinación Institucional en el Gabinete de Presidencia del Gobierno, ha desatado una ola de reacciones dentro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Salazar fue cesado de manera abrupta tras la aparición de testimonios de subordinadas que denunciaban acoso sexual. Este escándalo se produce en un momento crítico, justo antes del último comité federal del partido, y ha puesto en evidencia las tensiones internas que existen en torno a la gestión de la igualdad y el feminismo dentro de la organización.
La situación se ha complicado aún más tras la remodelación de la cúpula del PSOE en julio, cuando se produjo la entrada en prisión del responsable de la Secretaría de Organización. Esta reestructuración fue impulsada por la dimisión de Santos Cerdán, quien se vio envuelto en un escándalo relacionado con la trama Koldo. En este contexto, Rebeca Torró fue nombrada para reemplazar a Cerdán, y se había previsto que Salazar ocupase un puesto de adjunto en su equipo. Sin embargo, el escándalo que rodea a Salazar ha llevado a Torró a enfrentar su primer gran desafío como líder del partido en un momento en que se avecinan elecciones.
La crisis ha abierto una brecha significativa entre los sectores feministas del PSOE y la nueva dirección del partido. Durante una reunión de urgencia, representantes de Igualdad de varias federaciones expresaron su descontento con la forma en que se ha manejado el caso Salazar. La Federación Socialista Asturiana fue una de las primeras en alzar la voz, seguida por otras federaciones de Castilla y León y Castilla-La Mancha. Este descontento se ha manifestado públicamente a través de figuras destacadas como Adriana Lastra, delegada del Gobierno en Asturias, y Andrea Fernández, portavoz del PSOE en la comisión de Igualdad del Congreso.
Lastra ha hecho un llamado a que, una vez recopilada toda la información, se lleve el caso a la Fiscalía, enfatizando que se trata de un asunto de «violencia contra las mujeres». Por su parte, Fernández ha exigido explicaciones claras y detalladas a la dirección del partido, subrayando la necesidad de proteger a las víctimas que, según ella, optaron por acudir a los medios de comunicación en lugar de a la organización para denunciar el acoso.
A medida que se intensifican las demandas de responsabilidad en Ferraz, también se exige una acción rápida. La próxima semana se llevará a cabo otra reunión con las responsables de Igualdad en los territorios, donde se espera que los servicios jurídicos presenten avances sobre el caso. Este proceso ha puesto de manifiesto que los cuadros medios y militantes de Igualdad, que están más en contacto con las bases, están dispuestos a alzar la voz y exigir cambios.
El caso Salazar no solo está causando estragos en la imagen del PSOE en un momento electoralmente delicado, sino que también está generando una oposición interna entre las corrientes feministas del partido. Francisco Salazar, que había sido considerado como un posible sucesor de Santos Cerdán, se encuentra ahora en el centro de una tormenta que amenaza con fracturar aún más la cohesión interna del partido. Su destitución ha dejado al descubierto las tensiones existentes entre las viejas guardias y la nueva dirección, que algunos consideran incapaz de manejar adecuadamente la crisis.
La dirección federal ha indicado que la comisión contra el acoso está trabajando en la recopilación de datos para elaborar un informe sobre el caso. Sin embargo, la demora en la resolución del expediente ha sido justificada por la complejidad del procedimiento y la novedad de los mecanismos implementados. A pesar de que Salazar ha renunciado a su militancia, los socialistas han aclarado que esto no pone fin al procedimiento en su contra. La comisión deberá redactar un informe final que será enviado a la Secretaría de Organización y a las partes involucradas.
Este escándalo ha reavivado viejas rencillas entre militantes que anteriormente ocupaban posiciones de poder en la organización. Muchos de ellos consideran que la dirección actual no está tomando las medidas necesarias para frenar el daño que este caso está causando a la imagen del partido, especialmente en un contexto donde aún resuenan las críticas por el caso Koldo y los mensajes denigrantes que se intercambiaron José Luis Ábalos y su asesor, ambos actualmente en prisión. La situación actual del PSOE pone de manifiesto la necesidad urgente de abordar las cuestiones de acoso y violencia de género dentro de la organización, así como la importancia de mantener la cohesión interna en un momento tan crítico para el partido.
