En el corazón de Ardales, un pequeño pueblo de la provincia de Málaga, se encuentra un manantial de aguas sulfurosas que ha sido parte de la historia local durante más de un siglo. Conocido como la Fuente Hedionda, este manantial ha permanecido en gran medida en la sombra, a pesar de sus propiedades terapéuticas y su rica composición mineral. Sin embargo, tras años de abandono, ha comenzado a recibir la atención que merece, gracias a recientes esfuerzos de recuperación y puesta en valor.
### Historia y Características del Manantial
La Fuente Hedionda es un manantial de aguas sulfhídricas, lo que significa que contiene compuestos de azufre que le otorgan un característico olor a huevo podrido. Este tipo de agua es conocida por sus propiedades curativas, y aunque no ha alcanzado la fama de otros balnearios andaluces como el de Carratraca, su historia es igualmente fascinante. Según el geólogo Juan Carlos Romero, este manantial fue utilizado desde el siglo XIX, principalmente por la población local para fines de higiene y abastecimiento de ganado, así como por la creencia en sus propiedades curativas.
A lo largo de los años, la Fuente Hedionda ha sido un lugar de encuentro para los vecinos de Ardales, aunque su infraestructura nunca fue comparable a la de los grandes balnearios. Con el tiempo, el manantial fue relegado a un segundo plano, y su estado se deterioró, lo que llevó a la necesidad de una intervención para restaurar su valor histórico y patrimonial.
### La Recuperación del Manantial
En 2018, Juan Carlos Romero advirtió sobre la necesidad de una intervención que protegiera y dignificara el manantial. A partir de ese momento, se inició un proceso de mejora que culminó en una reciente actuación municipal. Esta intervención ha permitido limpiar el entorno inmediato, ordenar el espacio y poner en valor los elementos históricos existentes, como la fuente y el pilar que aún se conservan.
La recuperación no ha sido una transformación radical, sino un primer paso para evitar el abandono y hacer el manantial más accesible tanto para los vecinos como para los visitantes. Se ha dotado al lugar de un mosaico que incluye un mapa basado en dibujos del siglo XVIII, lo que añade un valor histórico adicional al sitio. Sin embargo, Romero señala que aún hay margen para mejorar y que el manantial podría beneficiarse de un enfoque más amplio que integre otros manantiales sulfurosos de la región, como los de Álora y Carratraca.
La idea de crear un eje terapéutico que conecte estos lugares podría no solo revitalizar el interés por el manantial de Ardales, sino también fomentar el turismo en la zona. En este sentido, Romero sugiere la posibilidad de establecer pequeñas pozas públicas o espacios controlados de baño, donde los visitantes puedan disfrutar de las propiedades de las aguas sulfurosas de manera regulada. Este modelo, que ya se ha implementado con éxito en otros países europeos, podría contribuir a dinamizar el entorno sin necesidad de grandes inversiones.
### La Importancia del Patrimonio Hidrotermal
El manantial de Ardales no busca competir con los grandes balnearios históricos, sino que su valor radica en su autenticidad y en su conexión con la historia local. Representa una relación ancestral entre el ser humano y el agua, y su potencial como recurso patrimonial está ligado no solo a su composición mineral, sino también a su entorno geológico y paisajístico.
La reciente actuación ha permitido que el manantial vuelva a estar en el mapa local, y el siguiente desafío será decidir cómo avanzar en su desarrollo. La comunidad de Ardales tiene la oportunidad de transformar este legado en un atractivo turístico que no solo beneficie a la economía local, sino que también fomente la conservación de su patrimonio cultural y natural.
Ubicado justo antes de la rotonda que da acceso al casco urbano, en la avenida Caminito del Rey, el manantial cuenta ahora con un acceso peatonal cómodo, lo que facilita su visita. Las aguas de la Fuente Hedionda desembocan en el arroyo de la Torre, que a su vez se conecta con el río Turón y el embalse del Conde del Guadalhorce, conocido como El Chorro, uno de los grandes embalses de la provincia de Málaga.
Es importante destacar que este manantial no debe confundirse con el antiguo balneario de Ardales que se encontraba en Frailes, en la provincia de Jaén. Aunque comparten el mismo nombre, sus historias y características son completamente distintas. La Fuente Hedionda de Ardales es un testimonio de la historia local y un recurso que, con la atención adecuada, puede florecer y convertirse en un atractivo para el turismo sostenible en la región.
