Un brote de ortohantavirus andino (ANDV) a bordo del crucero MV Hondius, fondeado en Tenerife en mayo de 2026, ha reavivado la alerta global sobre una infección con alta letalidad y transmisión inusual. El virus, endémico en Chile y Argentina, puede persistir hasta seis años en el semen, según un estudio suizo de 2023. Esta persistencia prolongada redefine los protocolos de vigilancia, aislamiento y seguimiento clínico.
¿Por qué el ANDV es distinto de otros hantavirus?
El ortohantavirus andino es el único hantavirus con transmisión comprobada de persona a persona. La mayoría de los hantavirus se transmiten solo por inhalación de aerosoles contaminados con excreciones de roedores. Pero el ANDV rompe esa regla.
Transmisión interhumana confirmada
Los estudios indican que el contagio ocurre principalmente durante la fase prodrómica, antes de que aparezcan síntomas graves. Factores clave incluyen:
- Ser pareja sexual de un paciente infectado.
- Compartir dormitorio o espacio cerrado prolongado.
- Exposición directa a fluidos corporales, especialmente sangre, saliva o semen.
Esto explica por qué el brote del MV Hondius —que partió de Argentina— afectó a pasajeros y tripulantes en contacto cercano, incluso tras el desembarque.
¿Cuál es el reservorio natural del ANDV?
El reservorio principal es la rata arrocera pigmea de cola larga (Oligoryzomys longicaudatus). Este roedor habita zonas rurales y periurbanas de los Andes, especialmente en Chile y el sur de Argentina.
¿Cómo se infectan los humanos?
La vía principal sigue siendo la inhalación de aerosoles con orina, heces o saliva de roedores infectados. Pero el ANDV añade una capa de complejidad: la transmisión secundaria entre humanos no es esporádica, sino documentada y epidemiológicamente relevante.
¿Qué tan grave es la infección por ANDV?
El ANDV causa el síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH). La progresión es rápida y fulminante:
- Comienza con fiebre, mialgias y cefalea inespecíficas.
- En 48–72 horas puede evolucionar a edema pulmonar agudo y shock cardiogénico.
- La letalidad oscila entre el 25 % y el 40 %, según la cepa y el acceso a soporte intensivo.
No existe tratamiento antiviral específico. El manejo es estrictamente de soporte: oxigenoterapia, ventilación mecánica y monitoreo hemodinámico.
¿Qué implica la persistencia del virus en el semen?
El hallazgo de que el ANDV puede detectarse en semen hasta seis años después de la infección —documentado en un paciente de 55 años que viajó de Ecuador a Chile en 2016— tiene consecuencias prácticas y legales inmediatas.
Datos Clave
- El virus se aisló en semen mediante RT-PCR cuantitativa y cultivo viral viable.
- La persistencia no se correlaciona con síntomas activos ni con carga viral sistémica.
- No hay evidencia actual de transmisión sexual en estudios poblacionales, pero el riesgo biológico está confirmado.
- Las guías de la OMS y el ECDC aún no incluyen recomendaciones específicas sobre cribado de semen en sobrevivientes.
- En Chile, la Ley 20.584 sobre Derechos y Deberes de los Pacientes exige información clara sobre riesgos de transmisión, pero no regula explícitamente la persistencia viral post-recuperación.
El brote del MV Hondius ha puesto en evidencia brechas regulatorias. Las autoridades sanitarias de la UE activaron el Sistema de Alerta y Respuesta Rápida (EWRS) el 12 de mayo de 2026. Sin embargo, no existen protocolos armonizados para el seguimiento de contactos sexuales o reproductivos de casos confirmados.
Desde el punto de vista económico, un solo caso grave de SCPH genera costos hospitalarios superiores a 120.000 euros, según datos del Instituto de Salud Carlos III. Además, los brotes en cruceros implican pérdidas multimillonarias: cancelaciones, cuarentenas portuarias y daño reputacional a líneas navieras y destinos turísticos.
La investigación actual se centra en la caracterización del reservorio viral en tejidos inmunoprivilegiados, como el tracto genital masculino. También se evalúan biomarcadores que predigan la persistencia, para priorizar el seguimiento clínico.
La combinación de alta letalidad, transmisión interhumana y persistencia prolongada convierte al ANDV en una amenaza única dentro de las zoonosis emergentes. Su manejo ya no es solo clínico: es logístico, legal y geopolítico.
