España entra en un verano con riesgo severo de incendios forestales. Un invierno lluvioso aumentó la biomasa vegetal. Una primavera anormalmente cálida generó estrés hídrico en la vegetación. El resultado: más combustible disponible y menor humedad en suelo y follaje. El Ministerio para la Transición Ecológica refuerza su plan de prevención. La pieza central es el nuevo índice de peligro de incendios de Aemet, operativo desde mayo de 2026.
¿Qué diferencia al nuevo índice de peligro de incendios de los anteriores?
El nuevo índice integra variables meteorológicas clásicas: temperatura, humedad relativa, velocidad del viento y lluvia acumulada. Pero va más allá. Incorpora datos satelitales en tiempo casi real sobre humedad del suelo y estado de la vegetación. También considera usos del suelo, tipos de superficie y características topográficas locales.
Esto marca un salto cualitativo frente a los sistemas anteriores. Antes, los modelos operaban a escala regional o provincial. Ahora, el índice ofrece resolución espacial de hasta 1 km². Esto permite identificar zonas críticas dentro de una misma provincia: un valle seco frente a una ladera sombreada, un pinar joven frente a un matorral denso.
Mayor precisión en la anticipación operativa
La capacidad de predecir el comportamiento del combustible vivo —hojas, ramas y hierbas con humedad variable— es clave. El índice no solo mide el riesgo de ignición. Evalúa la probabilidad de propagación rápida y la intensidad potencial del fuego. Esto permite priorizar recursos: drones en zonas de alto riesgo, patrullas terrestres en áreas con vegetación seca y viento fuerte, cierres preventivos de montes.
¿Cómo impacta este índice en la gestión real de emergencias?
El sistema alimenta directamente los protocolos del Infoca, el Mando Unificado de Incendios y los planes de autoprotección municipal. Las alertas diarias se envían a los 17 gobiernos autonómicos. Cada comunidad ajusta sus niveles de alerta (Preventivo, Precaución, Alerta, Emergencia) según los umbrales definidos por Aemet y el MITECO.
En 2025, los incendios forestales en España quemaron más de 220.000 hectáreas. El coste económico superó los 1.400 millones de euros, incluyendo daños a infraestructuras, pérdida de producción agrícola y gastos de extinción. El nuevo índice busca reducir ese impacto mediante una toma de decisiones anticipada y georreferenciada.
Coherencia con el marco legal vigente
El índice se alinea con la Ley 43/2003, de Montes, y su reforma de 2022, que exige planes de prevención basados en evaluaciones de riesgo actualizadas. También cumple con el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) y con los compromisos de la Estrategia Nacional de Biodiversidad 2030. Su uso es obligatorio en zonas de alto valor ecológico declaradas por la Red Natura 2000.
¿Qué papel juega la tecnología satelital en la precisión del índice?
Aemet utiliza datos de los satélites Sentinel-2 y Landsat 9, procesados con algoritmos de índice de vegetación de diferencia normalizada (NDVI) y índice de humedad del suelo (SI). Estos datos se fusionan con observaciones de estaciones meteorológicas locales y modelos numéricos de predicción del tiempo (ARPEGE y ICON).
La integración permite detectar cambios semanales en la humedad foliar. Por ejemplo: una zona con NDVI alto pero SI bajo indica vegetación densa pero deshidratada —un escenario de alto riesgo. Esto no era posible con los métodos anteriores, que dependían únicamente de estaciones terrestres dispersas.
Interoperabilidad con sistemas europeos
El índice es compatible con el European Forest Fire Information System (EFFIS). Esto permite comparar riesgos entre países y coordinar recursos transfronterizos. En 2025, España recibió apoyo aéreo de Portugal y Francia en tres grandes incendios. La estandarización del riesgo facilita esa cooperación.
¿Qué implica para los ciudadanos y los gestores locales?
El índice no es solo una herramienta técnica. Es un instrumento de gobernanza. Permite activar medidas preventivas con antelación: restricciones de acceso a montes, prohibición de quemas agrícolas, campañas de sensibilización en zonas de interfaz urbano-forestal. También orienta inversiones en gestión forestal sostenible: podas, cortafuegos, reforestación con especies menos inflamables.
- El índice opera a escala de 1 km², no provincial
- Integra datos satelitales, meteorológicos y cartográficos de uso del suelo
- Evalúa el estado del combustible vivo, no solo el potencial de ignición
- Está vinculado legalmente a la Ley de Montes y al PNACC
- Forma parte del sistema europeo EFFIS, facilitando cooperación transfronteriza
Datos Clave:
- Entró en funcionamiento operativo en mayo de 2026
- Desarrollado por Aemet con apoyo del MITECO y el Ministerio de Agricultura
- Reduce el margen de error en la predicción de riesgo extremo en un 37% (estudio piloto 2025)
- Se actualiza diariamente y está disponible en el portal web de Aemet y en la app ‘Prevención Incendios’
- Su uso es obligatorio en las 15 comunidades autónomas con más del 30% de superficie forestal
