El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se prepara para recibir a su homólogo marroquí, Aziz Ajanuch, en Madrid para la XIII Reunión de Alto Nivel, que se llevará a cabo el 4 de diciembre de 2025. Este encuentro se produce en un contexto de relaciones bilaterales que han evolucionado significativamente en los últimos años, marcadas por tensiones y reconciliaciones. A diferencia de la cumbre anterior en 2023, donde se destacó la ruptura de la neutralidad española en el conflicto del Sáhara Occidental, esta vez el Gobierno español ha optado por un enfoque más reservado y menos comunicativo.
La cumbre de 2023 fue un hito en las relaciones entre ambos países, ya que España decidió apoyar el plan de autonomía de Marruecos para el Sáhara Occidental, lo que generó un cambio en la dinámica de poder en la región. Este cambio fue impulsado por el tratamiento médico en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, lo que provocó una respuesta contundente de Marruecos, que incluyó un asalto migratorio a Ceuta. Sin embargo, en la cumbre que se avecina, el Gobierno español ha decidido no convocar a los medios de comunicación para un encuentro informativo previo, lo que ha generado especulaciones sobre los objetivos y resultados esperados de la reunión.
### La Agenda de la Cumbre: Un Enfoque en la Estabilidad y la Cooperación
La agenda de la cumbre incluye un foro empresarial hispano-marroquí que se llevará a cabo el 3 de diciembre, donde se espera que se discutan temas de cooperación económica y comercial. Este foro será inaugurado por el ministro de Agricultura español, Luis Planas, y contará con la participación de empresarios de ambos países. Además, se llevarán a cabo reuniones bilaterales entre ministros de ambos gobiernos, lo que refleja un interés en fortalecer la cooperación en áreas clave como la agricultura, la industria y la justicia.
Sin embargo, la falta de información sobre los objetivos específicos de la cumbre ha llevado a algunos analistas a cuestionar la efectividad de este encuentro. Irene Fernández Molina, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad de Exeter, señala que el Gobierno español no desea politizar aún más las relaciones con Marruecos, dado que no hay consenso político interno sobre este tema. Esto podría limitar la capacidad de España para abordar cuestiones críticas como la migración y la seguridad en las fronteras.
Por otro lado, Marruecos llega a esta cumbre con un renovado ímpetu, respaldado por el apoyo de la administración estadounidense y una reciente resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que favorece su posición sobre el Sáhara Occidental. Esta resolución, aprobada el 31 de octubre, insta a las partes a entablar negociaciones sin condiciones previas, lo que podría abrir nuevas oportunidades para Marruecos en su búsqueda de reconocimiento internacional y legitimidad sobre el territorio en disputa.
### Implicaciones Geopolíticas y Económicas
La situación geopolítica actual presenta tanto oportunidades como desafíos para España y Marruecos. Por un lado, Marruecos busca consolidar su posición sobre el Sáhara Occidental y negociar aspectos relacionados con la delimitación marítima y el control del espacio aéreo. La riqueza mineral en la zona, especialmente en el Monte Tropic, ha despertado el interés de ambos países en establecer una Zona Económica Especial para la exploración y explotación conjunta de recursos. Esto podría generar beneficios significativos para ambos lados, pero también plantea interrogantes sobre la soberanía y el control de estos recursos.
La hoja de ruta para las negociaciones se formalizó en abril de 2022, cuando España reconoció la propuesta de autonomía de Marruecos como la base más seria y realista para resolver el conflicto del Sáhara. Sin embargo, la implementación de los acuerdos ha sido problemática, con Marruecos mostrando una falta de interés en avanzar en los compromisos asumidos. A pesar de que España ha logrado cierta estabilidad en sus fronteras, la percepción es que Marruecos ha ganado más en términos de legitimación internacional y apoyo político.
La cumbre de diciembre se presenta como una oportunidad para que ambos países reevalúen sus prioridades y busquen un enfoque más colaborativo en la resolución de sus diferencias. Sin embargo, la falta de claridad sobre los objetivos y la dinámica de poder en juego sugiere que el camino hacia una cooperación efectiva podría ser complicado. La comunidad internacional estará atenta a los resultados de este encuentro, ya que las decisiones tomadas en Madrid podrían tener un impacto significativo en la estabilidad regional y en las relaciones entre España y Marruecos en el futuro.
