El 28 de diciembre de 2025, el mundo del cine y el activismo por los derechos de los animales se despidió de una de sus figuras más icónicas: Brigitte Bardot. A los 91 años, la legendaria actriz y cantante francesa falleció tras una larga lucha contra el cáncer, una noticia que ha sido confirmada recientemente por su viudo, Bernard d’Ormale. En una emotiva entrevista, d’Ormale compartió detalles sobre los últimos días de Bardot, revelando la fortaleza con la que enfrentó su enfermedad y el profundo amor que compartieron hasta el final.
La enfermedad de Bardot fue un proceso desgastante que la llevó a someterse a dos operaciones quirúrgicas. A pesar de su valentía, el deterioro físico afectó su ánimo. «Se le escaparon dos o tres veces en los últimos meses, en momentos de sufrimiento físico, y decía: ‘Estoy harta, quiero irme…’», relató su esposo, visiblemente conmovido. A pesar de las dificultades, Bernard d’Ormale estuvo a su lado en todo momento, cuidándola con la ayuda de enfermeras que acudían a su hogar diariamente.
La pareja compartió momentos cotidianos que reflejaban su amor, como el desayuno que Bernard le servía cada mañana. «Le encantaba», recordó. A pesar de su deseo de pasar sus últimos días en su residencia de La Madrague, la progresión de su enfermedad y la necesidad de cuidados paliativos hicieron que esto no fuera posible. Sin embargo, Bardot mantuvo su conciencia hasta el final, siempre preocupada por el bienestar de los animales, una causa que había defendido fervientemente a lo largo de su vida.
Los últimos momentos de Brigitte Bardot fueron íntimos y conmovedores. Según su viudo, en la madrugada del 28 de diciembre, mientras él estaba medio dormido a su lado, escuchó a Bardot pronunciar «Piou-piou», un apodo cariñoso que compartían. Esa fue la última palabra que ella dijo antes de fallecer, un instante que Bernard describió como uno de paz y tranquilidad, donde su rostro recuperó la belleza de su juventud, a pesar de su avanzada edad.
El funeral de Bardot se llevó a cabo en la iglesia de Notre-Dame de l’Assomption, en un ambiente de estricta privacidad. Sus restos fueron trasladados a un cementerio marino, donde descansan junto a sus padres y su primer marido, el director Roger Vadim, quien jugó un papel crucial en su carrera cinematográfica.
La historia de amor entre Brigitte Bardot y Bernard d’Ormale es un relato de conexión tardía pero intensa. Se conocieron en 1992 durante una cena organizada por la familia Le Pen en Saint-Tropez. Bernard recuerda que, desde esa noche, todo cambió entre ellos. Bardot, por su parte, había mencionado en el pasado que «Bernard me conquistó con un beso». Sin embargo, su historia no comenzó en ese momento; D’Ormale reveló que ya la había visto en dos ocasiones anteriores, aunque ella no lo sabía. La primera fue en los años sesenta, en los estudios de Levallois-Perret, y la segunda en 1970, cuando Bardot llegó descalza y se dio la vuelta, sintiéndose incómoda por la multitud.
Fue solo en su tercer encuentro cuando la actriz realmente notó la presencia de Bernard, y así comenzó su romance. En pocas semanas, decidieron casarse en una ceremonia discreta, lejos del bullicio mediático, y su unión se extendió por más de tres décadas, acompañando a Bardot hasta el final de su vida.
Brigitte Bardot no solo fue un ícono del cine francés, sino también una ferviente defensora de los derechos de los animales. Tras su retiro de la actuación, dedicó gran parte de su vida a la defensa de estas causas, convirtiéndose en una figura influyente en el activismo. Su legado perdura no solo a través de su trabajo en la pantalla, sino también por su compromiso con el bienestar animal, un tema que siempre ocupó un lugar especial en su corazón.
La vida de Brigitte Bardot es un testimonio de la belleza, la lucha y el amor. Su partida deja un vacío en el mundo del entretenimiento y en el activismo, pero su espíritu y su legado continúan inspirando a muchos. La historia de amor entre Bardot y d’Ormale es un recordatorio de que el amor verdadero puede florecer en cualquier etapa de la vida, y que incluso en los momentos más oscuros, la conexión humana puede brindar consuelo y paz.
